Reconociendo que las políticas públicas, bien pueden contribuir al logro de equidad de género para un acceso equilibrado a las oportunidades del desarrollo, o de lo contrario a reforzar la desigualdad en el acceso a las oportunidades por no tener en cuenta las diferencias por sexo, edad, etnia, nivel socioeconómico y territorio, se avanza en brindar asistencia técnica a nivel central y territorial, estableciendo este enfoque en líneas de trabajo con las distintas Ramas del Poder Público, el Sector Privado, la Academia y la Sociedad civil, con el propósito de consolidar la Transversalidad de Género como Política de Estado.
Para incorporar la dimensión de género en las políticas, planes, programas, proyectos y presupuestos, se requiere el cumplimiento de una serie de presupuestos por parte de las instituciones que actúan para que la estrategia surta los efectos esperados; estos son: voluntad política, institucionalidad, sensibilización y capacitación, coordinación, información, planeación y presupuestos sensibles al género, acciones afirmativas, concertación, ejecución, monitoreo, mecanismos de seguimiento, evaluación, estrategia de comunicaciones y sostenibilidad. (Ver Manual Transversalidad de Género en el Desarrollo).