COMUNICACIONES
Noviembre 28 de 2007

Una verdadera lacra social

El Tiempo
Por: Martha Lucía Vázquez Z.
Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer

La violencia intrafamiliar, y particularmente contra la mujer, se convirtió en una verdadera lacra social. En los últimos días, para poner un ejemplo, han sido asesinadas 18 mujeres, la mayoría de ellas en manos de sus esposos o compañeros, de acuerdo con información de Medicina Legal.

Recién pasado el 25 de noviembre, cuando se conmemora el día internacional de la No Violencia contra la mujer, Colombia entera debe reflexionar y preguntarse ¿Qué tanta conciencia se tiene en la actualidad sobre lo que significa la violencia contra las mujeres y sobre las consecuencias que encierra para la sociedad?

Sabemos que estamos frente a un tema complejo que se presenta en todos los países del mundo; por eso, ha sido necesario aprobar tratados internacionales y leyes; desarrollar políticas públicas para la prevención, atención, y sanción de la misma; crear instituciones especializadas en esas funciones y lograr que las mujeres de todas las naciones puedan ejercer libremente sus derechos; sin embargo, esos esfuerzos han resultado insuficientes; la violencia que padecen millones de mujeres en el mundo, restringe el ejercicio de sus derechos.

Cuando miramos las cifras, a las que hoy no me voy a referir porque vengo haciéndolo desde hace cinco años, el asunto parece increíble y anacrónico en un mundo globalizado, pero es real; tan real, como las historias que me cuentan a diario las mujeres de todos los rincones de nuestra querida Colombia. Es un problema de grandes implicaciones sociales.

Si queremos que las nuevas generaciones no repitan los patrones que nos llevaron a este estado de cosas, necesitamos lograr un cambio de mentalidad; la responsabilidad de esa difícil tarea recae en colegios, facultades de derecho, jueces de la república, en las mismas mujeres, pero sobre todo, en los hombres que se niegan a renunciar a este tipo de violencia. Los medios de comunicación tienen una misión muy importante que cumplir y su aporte primordial es en el tratamiento informativo que le den a las noticias generadas por este tema con el fin de sensibilizar a la sociedad.

Convencida de la necesidad de hacer público el problema, como Consejera presidencial, me propuse, dentro de las políticas públicas que desarrollamos, orientadas a lograr la equidad e igualdad de las mujeres, impulsar campañas en los medios de comunicación para acabar con la tolerancia social e institucional frente a la violencia contra las mujeres; hacer pedagogía en todos los departamentos y dar herramientas a las mujeres para que logren independencia económica.

Tengo la convicción, como mujer y como Consejera, de que la independencia económica es la manera más efectiva de prevenir la violencia doméstica; aunque suene crudo, la lógica del ser humano nos muestra que la platica que se lleva a la casa, se cuida. Cuando hay ingresos, hay más posibilidades de tener asesoría jurídica, mayor acceso a la justicia, juicios rápidos y menos impunidad. Claro está que todo lo que hemos venido haciendo va de la mano de lo que hacen las demás entidades.

La violencia de género debe ser motivo de vergüenza para la sociedad y no para las víctimas. En consideración a las víctimas visibles y a las que sienten temor y vergüenza por la violencia que viven y no denuncian, invito a que en todas las familias colombianas y en todas las instituciones educativas se establezca un diálogo constructivo y abierto sobre lo que significa la violencia contra la mujer; para que no se tome como algo de menor importancia frente a otros tipos de violencia que ha padecido el país durante varias décadas.

Desenmascaremos el problema. No es un asunto del ámbito privado; la violencia contra las mujeres y las niñas es una epidemia y superarla requiere el compromiso de toda sociedad. Los avances que seamos capaces de lograr se van a ver reflejados en un mayor respeto a la vida y en un mayor prestigio a las familias que día a día vemos más desintegradas.